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Primera depilación : ¡Horror!
Yo
no sé cómo habrá sido la primera depilación de cada una de ustedes, su ¡primera
vez! ¿Se recuerdan?
Quizás de
niñas nos imaginábamos depilarnos y ponernos trocitos de papel higiénico que
cortábamos minuciosamente y colocábamos con la punta del dedo por cada herida
que nos hiciéramos, intentando secar la sangre, y que al final
íbamos a terminar con las piernas todas llenas de papel! Jajá, así veíamos que
quedaban nuestros abuelos, padres, tíos cada vez que se afeitaban… aah por cierto,
hace 20 años atrás (1996-97) la única herramienta a mano económica e
indolora (que es un buen punto este) eran las maquinillas de afeitar.
La
maquinilla de afeitar (en Chile la llamábamos “prestobarba”, y ya ahora
“máquina de afeitar”), será quien me acompañe fielmente durante estos años, la
conocí cercanamente, esos encuentros que jamás te olvidas, a los 11 años.
Tenía 11
años y papá vivía en otra ciudad con su pareja, y de vacaciones lo fui a
visitar; Iquique. Iquique me recuerda siempre 4 cosas:
- · Mi primer viaje
en avión
- · Mi casi muerte
con una ola asesina en Cavancha (y mi miedo total por nadar)
- · Mi primera
insolación
- · Mi primera
depilación.
Yo llegué
a Iquique con las piernas como mona! Así, de falditas, shorts, muy tranquila
veraneando jajá. Estaban mis tías (hermanas de papá) también en Iquique, ellas
estaban horrorizadas por tal magnitud de pelos en las piernas. A los pocos días
de mi llegada, no aguantaron más y me dijeron con su acento nortino –
“Gabrieeelaaaaa esas piernas niña, por qué no se las depila “-, a lo que yo no
entendía ni un carajo así que me rehusé. Al segundo día cedí, eran las
dos contra mis piernas ¡¡que presión!! Y yo me sentía como esos dibujos
animados, tan chiquitita al medio de las dos diciéndome cosas, cosas como del
porqué me vería mejor, y bla bla. Hasta que finalmente me compraron las famosas
máquinas de afeitar.
Ellas me
hicieron un pequeño tutorial de cómo hacerlo: Mucho jabón y mucho cuidado.
Estuve como 1 hora en el baño, resultado: piernas más blancas que Gasparìn! Sin
todos esos horrendos pelos negros, las piernas se veían blancas como papel.
Lógicamente
me corté, pero como no entendía nada, me eché colonia y crema en las piernas,
podrán imaginar que mi reacción fue idéntica a la de mi pobre angelito en la
película, con el after shave después de afeitarse.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!



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